Horror series: 15 – El monstruo de Frankenstein

Este pobre armario deambulaba perdido por nuestro jardín. Olisqueaba las flores mustias, disfrutaba del canto de los cuervos y respiraba, con placer, el aire emponzoñado. Al vernos, se puso muy contento, corrió torpemente hacia nosotros y nos dio un gran abrazo que por poco nos saca el alma del cuerpo. Qué gran tipo. ¡Malditos aldeanos!

 

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